miércoles, 2 de julio de 2008

El que no la debe no la teme

El que no la debe no la teme, pero en ciertos casos, anticiparse es temer.

A veces, en la vida hay cosas que no pasan desapercicibidas, sobretodo, cuando las coincidencias son abrumadoramente acablantes. Las contingencias del azar no se inventan, aunque uno se dé el destino que se quiere asumir.
Como por arte de magia, el O9 de Mayo, Alan Garcia declaro en Radio Programas del Peru sobre su estadia y sus « negocios » en Francia.
Es decir, al dia siguiente en que un grupo de peruanos residentes en Paris, sin otra intencion que la de servir a su pais, logran con pena darse los medios financieros para poder pagar la publicacion de los hechos acontecidos durante la permanencia de A. Garcia en Francia.
Subrepticiamente informado de la evolucion de la situacion, el creador de la celebre divisa « el que no la debe, no la teme » prefirio adelantarse a los acontecimientos con el unico fin de, tal un afortunado dinamitero, desactivar la bomba. En vez de esperar el anuncio de las acusaciones para responder con argumentos espumosos, acertadamente reacciono como el animal politico acorralado por la evidencia de las pruebas. Se decidio salir adelante con el proposito de limitar la gravedad de las consecuencias para su candidatura, reduciendo el impacto de tal informacion ante la opinion publica. El improvisado bombero armado de un pequeno extinguidor tratando de apagar el incendio devastador de su pesadilla parisina.
Si es cierto que su anticipacion que no tiene nada de una precipitacion, le corta la rama sobre la cual se reposaba la version veridica de los hechos, tambien es claro que esta calculada intervencion traiciona a su autor y confirma al grupo en su certeza, porque como dice el dicho « el que no la teme no… » o lo que viene a ser lo mismo : Anticipar es temer. De lo contrario seria de la claraevidencia. Tratandose de Alan seria una sorpresa, sino ya lo hubiesemos sabido desde la epoca en que fue presidente. La ineptitud a gobernar no es una calidad, a no ser que el florilegio verbal sea suficiente para catalogar a un individuo como dotado de una transcendente lucidez.
Se le conocia la mania en desaparecer, alterar y fabricar las pruebas comprometedoras. Detener el poder facilita estas acciones. Pero, anticipar a las pruebas estando fuera del poder es una habilidad deliciosamente maquiavelica que pocos politicos poseen. Lo que le preocupa y le urge no es el contenido de una verdad sino la forma de presentar una mentira con el aspecto de verdad. El hombre dispone de la capacidad a tejer discursos a partir de la verdad mentirosa. Sabe que esta mintiendo pero lo dice con un convencimiento secundado de una sonrisa tan natural, que termina por convencer y convencerse que lo que esta afirmando es la verdad.
Tratemos de ser un poco mas precisos. Hay que reconocer que A. Garcia pertenece al tipo de hombres politicos que tienen una concepcion muy particular del poder basada sobre el egocentrismo mesianico. La conquista y la conservacion de este pasa por la seduccion. El arte y la manera del poder se reduce a la facultad de instrumentilisar la fascinacion con la sola preocupacion de construirse una imagen al servicio de la leyenda que le abrira el acceso a la historia. El principio maquiavelico que el medio justifica el fin, toma en él, el sentido profundo de la personificacion por excelencia del deseo politico. La mentira es una de las tantas armas con las que cuenta. Sin embargo, no se puede afirmar que se trata de una apologia sistematica de la mentira. En su caso, la ambiguedad entretenida por esta mezcla de juventud, belleza, arte oratorio, etc esta al origen del intercambio electrico con las masas, permitiedole de presentar el lado estetico de la mentira. La falsedad es dicha de una manera tan agradable al oido que se termina por no prestar atencion al contenido de lo anunciado. Sino, como explicar que quince anos mas tarde, despues de haber decepcionado y traicionado los suenos y las esperanzas de todo un pueblo, aun llega a seducir a la gente, a tal punto que ha dejado regada en el camino a la ingenua Lourdes Flores.
En un cafe de la Colmena, un amigo expresaba el estado de animo de los peruanos en el fin de los anos ochenta :
« Odio tanto a Alan, que cuando lo escucho me vuelve a convencer »
Hasta el dia de hoy, mucha gente se encuentra influenciada y contaminada por este forma de pesimismo. A pesar de los duros golpes sufridos durante su gobierno, algunos se resignan a contentarse de la anoranza nostalgica del efecto producido aquel entonces, por el joven canditato armado de los mejores argumentos de convencimiento : La promesa del cambio profundo para la gente y para el pais. Mismo si detras de esa pantalla se camuflaba un viejo partido formado de personalidades absoletas y con reflejos bufalescos.

De un reves de mano, el pueblo peruano tiene que echar al tacho de la historia esta ilusion de optica que es el alinismo, vertiente contemporanea del aprismo.
La cruda realidad de las cosas de la vida nos llama para trabajar con ahinco y honestidad al lado de Alejandro TOLEDO y de Peru Posible. El deber que nos espera es arduo e ingrato, pero hay que hacerlo. El realismo politico nos impone el desencanto y la pena del trabajo hecho, a la facilidad enganosa de los gestos y palabras seductoras.

Merope
Pari11052001

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